lunes, 11 de junio de 2007


(Compañía)


Velan mi sueño tres moscas angelicales
dotadas de malformados cuerpos y bocas.
Sus vuelos de alas negras
se impregnan de carmines de contravienes.
Son ágiles, rapaces,
y sobrevuelan mis pesadillas con singular simpatía,
como pendientes de lo que ya conocen,
de lo que las complace
de lo que no les es ajeno,

Aquí y ahora hay soledad,
sólo ellas se atreven a acompañarme con su vuelo en espiral,
que agita el aire y zumba el sueño
hasta despertarme





(Caminando mi alegría)


Sírvase tener la gentileza
de inclinar su rodilla
y reverenciar mi paso,
saludando como es debido
a esta Furiosa Alegría
tan pocas veces vista.

domingo, 10 de junio de 2007

martes, 5 de junio de 2007



(Rapsodia de noches agitadas y un amanecer)

Se ensucia con coplas (desidiosas) el aliento.
Surgen de a mares
las ganas de eso que la decencia oculta del sol.
Se ahogan y extravían
los colores de otra noche endulzada por el vino
-ese de intenso añejamiento en roble
e impúdicos besos sin amor-.
Los olores rancios perduran en un mundo ya amanecido,
mientras tu cuerpo y mi cuerpo desnudo se visten
aprontándose para un inevitable y mutuo olvido.




(Epitafio para mi muerte)

Una fosa común.
Sólo relatos anidando mi nombre.
Un sacrílego silencio de olvidos cesantes.
Y el siempre desolador polvo cubriendo los huesos.
Dignen no llorar mis restos.
Permitan a la maleza silvestre -aunque más no sea-
decorar sin censura mi perpetuo destierro.
Dejen cantar con otros a los deudos de mi muerte
las canciones que nunca entonamos.
Y eso bastara.